lunes, 7 de octubre de 2013

La primera visita pirata del Ratoncito Pérez

Después de más de un año viendo como muchos amigos y amigas perdían algún diente, mirando la novedad desde el otro lado con ojillos de deseo, imaginando qué como sería cuando le tocara a él, si dolería o no, cuando se le caería, si se lo tragaría sin darse cuenta, qué le dejaría bajo su almohada el Ratoncito Pérez a él... después de mover mil veces ese minúsculo diente que nunca terminaba de desprenderse del todo, hoy en el cole se ha caído el primer diente al morder una manzana.
Cuando he llegado a buscar a mi niño grande ha corrido a mi encuentro con cara de emoción, algo importante, sin duda, había pasado y estaba deseando contármelo, qué contento estaba él y ¡que ilusión me ha hecho a mi!, casi se me saltan las lágrimas al  verle rebuscar en el bolsillo de su pantalón el diminuto diente para enseñármelo ¡que ternura!  :)



... De pronto una especie de espiral emocional me ha devuelto de nuevo a mi infancia,
de pronto he notado mi lengua de niña explorando el agujero que acababa de dejar el diente y revivir la sensación de alegría, después de tantos días esperando... por un momento he sentido como si él y yo fuéramos la misma persona... son geniales estos momentos con su punto de locura :D

Por la noche, durante la cena, todo eran nervios, pensaba en voz alta sobre el regalo que llevaría un ratón tan pequeño hasta su almohada, haciendo cábalas sobre lo que sería, preguntándose acerca del lugar desde el que lo traería, pensando como se habría enterado el ratón de que se le había caído un diente, imaginando que se despertaba en el momento preciso y le descubría... en este punto cambiaron las emociones y comenzó a sentir miedo, ¿un mágico ratón desconocido dentro de mi habitación?... de pronto cambió de idea, no quería saber nada del ratón, "no quiero que se lleve mi diente, vamos a esconderlo para que no lo encuentre, mama". Y así lo hicimos: escondimos el diente en un cajón y tras pasar bastantes nervios, logré convencerlo de que si él no quería el ratón no iba a venir... finalmente cayó rendido.

Lo que no sabíamos es que el Ratoncito Pérez es tan listo, que aún habiéndolo escondido bien, encontró y se llevo su pequeño diente, dejando en su lugar un pequeño regalo. La cara de emoción y sorpresa que puso cuando lo vio me va a acompañar muchos días.



2 comentarios:

  1. Me encanta.
    A nuestra casa viene el hada de los dientes.
    Que ilusión.

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  2. Jajajaja!!, ¿como no iba a ser una hada lo que fuera a vuestra casa? :)

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