lunes, 14 de octubre de 2013

Un domingo en Burrolandia

No muy lejos Madrid, cerca de  Tres cantos, hay una finca llamada Burrolandia, donde la Asociación de Amigos del Burro (Amiburro) hace tiempo que se centra en la labor de salvar y mantener a estos animales que hace años eran protagonistas de cualquier zona lugar en nuestro país y que actualmente  han desaparecido casi por completo de nuestros campos.

Es una visita muy recomendable para ir con niños, se puede visitar el recinto todos los domingos de 11 a 14 horas y hay posibilidad de que los peques den una vuelta en carro, arrascarles las orejas a los burros y darles de comer, que son cosas que siempre triunfan.


A mi me producen mucha ternura estos animales, creo que son bonitos y me traen recuerdos de cuando era pequeña : en el pueblo había muchos, se les podía ver descansar detrás de muchos cercados. Frente a mi casa había un establo donde vivía uno, casi siempre que me asomaba a la terraza le podía ver allí.  Me gustaba imitar su rebuzno y ver como sus orejas se movían, buscando el sonido que yo hacía, sin mover la cabeza, aquellas orejas parecían tener vida propia, podían girar hasta 180 grados, me parecía alucinante... muchas veces el animal respondía a mi rebuzno infantil con otro y yo me figuraba poder hablar con el pollino :) Aún de adulta muchas veces me han entrado ganas de rebuznar al ver un burro... pero me ha dado vergüenza :). También recuerdo haber ido con mi padre a llevarles comida: "vamos a ver al señor alcalde", me decía mi papa que tiene un sentido del humor bastante particular... les llevábamos zanahorias o manzanas "gorrineras" (unas muy chiquititas) y les dábamos de comer con la mano muy abierta para que no nos mordieran, nos ponían perdidos de  babas., pero a mi no me importaba, disfrutaba como una enana.. :)


Pues mis bichillos no disfrutaron menos que yo con los burros, en Burrolandia hay un montón esperando la visita dominguera de los turistas para ponerse morados de comer. Nosotros llevamos algo para darles: zanahorias, calabacines, pan... pero resulta que allí mismo te venden unas bandejas de verduras para que los niños puedan darles de comer y de paso recaudar algo de dinero para ayudar a mantener el proyecto. También venden varios productos con base de leche de burra... otro guiño a mi infancia, entonces estaban las pastillas de leche de burra, eran de colores y seguramente no tuvieran leche en absoluto, pero la verdad es que desde entonces nunca había oído hablar de la leche de burra, que al parecer la misma Cleopatra utilizaba para bañarse y mantenerse estupenda :)

Los peques tenían muchas ganas de dar de comer a los burros, pero al principio imponen un poco, son animales muy grandes y cuando rebuznan impresiona por el volumen del sonido, pero en poco rato ya habían ganado confianza...


Dar de comer a los animales mola


Y a los burros más :)


2 comentarios:

  1. Nosotros esta cita la tenemos pendiente. Me lo has recordado. Mi chico siempre dice que algún día tendremos un burrito, pero en el pueblo. Un beso fuerte

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  2. Un burrito como Platero :) Síííí!! yo también quiero uno :D

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