lunes, 10 de febrero de 2014

Quiero contar cuentos

Hace unos pocos de años, más o menos como tres, que me viene rebrotando a ratos, despacito y con pocos cuidados, una venilla cuentista que tengo en la tripa. Creo que siempre estuvo allí y me da pena pensar que, sin intención expresa de hacerlo, la había abandonado a su suerte en mi adolescencia cuando empecé a estudiar en La Palma, cambiando el arte dramático por el plástico, y dejando atrás mi pasión por el teatro, que en esos momentos se mezclaba con una borágine hormonal y vivencial que poco ayudaban a darle a mi vocación el protagonismo que merecía.
Soy disfrutona por naturaleza y el cambio de canales sobre los que expresarme me hizo vivir intensamente el camino descubierto en las técnicas del volumen. Aquellos primeros estudios me llevaron profesionalmente a donde estoy ahora, el taller forma parte indesligable de lo que soy y me siento afortunadísima de tener el trabajo que tengo, enseñando un oficio que adoro y en  medio de un continuode aprendizaje y reconstrucción. Puede que por eso, hasta hace poco, no me había dado cuenta de que se había algo dentro de mi, un poco aletargado, que vibraba con fuerza a la menor oportunidad y que gracias a mis hijos he podido volver a conocer.
Todo empezó el día en que me descubrí, a través de los ojos de mi niño grande, siendo el material conductor de los sentimientos de una historia melancólica. Aquel día Bruno rompió a llorar de un modo tan sincero y desconsolado que me prometí a mi misma que nunca más elegiría para un niño un cuento triste. Pero también comencé a disfrutar de sentirme mediadora de emociones y a teatralizar los cuentos: variando el volumen, cambiando tonos, falseando voces, añadiendo fragmentos... de algún modo me sentía parte de los cuentos de mis hijos, de hecho lo era, tanto física como emocionalmente, y la respuesta por su parte era, y es, siempre tan buena que la retroalimentación nunca cesa.
Luego en varias ocasiones, me han brindado en nuestro cole la oportunidad de preparar para los niños algunos cuentos, siempre entre varios amigos ¡que suerte!. La experiencia de tener un público diferente y descubrir en sus ojos las mismas chispitas que en los ojos de mis hijos, ha sido el detonante para seguir caminando estos caminos.
Disfruto mucho con los buenos espectáculos para niños, vamos a todos los que se puede, y por las noches buceo por internet en busca de nuevos cofres de tesoros. Admiro mucho este trabajo, leo, veo y participo en todo lo puedo y que tiene que ver con los cuentos o la narrración oral, es un mundo apasionante al que apenas he asomado la nariz y con el que estoy completamente entusiasmada. Vivo a través de ello una segunda infancia, con la pasión de un adulto y con la particularidad de saber algunas cosilla más que hace "trintitantos" años ;)
Y paseando  por este camino llegué tranquilamente al Taller de Narración Oral. que he podido hacer este fin de semana y que aún me tiene ronroneando.
Es un regalo conocer y recibir las enseñanzas de Francisco Garzón Céspedes y Jose Víctor Martínez Gil, dos personas realmente excepcionales, con mucho que ofrecer y que contagian su pasión por el oficio.
Este fin de semana, además de reafirmarme en mi vocación por contar cuentos,  he aprendido muchas cosas. Tal vez la más reveladora de todas haya sido que cuando cuentas de verdad desapareces para el espectador y solamente queda en la atmósfera tu historia. Qué la oralidad implica mirar siempre a los ojos, para que quien escucha tenga un canal por el que navegar dentro del cuento... ¡qué difícil!,  y que bonito :)

Ha sido un fin de semana fantástico, no recordaba cuando fue la última vez que hacía algo sin mis chicos y me ha sentado fenomenal, sin duda una buena inversión y puede que el principio de algo... o su continuación.

6 comentarios:

  1. Enhorabuena! Qué bien que hayas hecho ese taller. Estoy deseando que me cuentes cosas. Me alegro de que hayas dado este paso, mujer valiente. Por cierto, yo también sigo a Pep Bruno, su blog es referencia importante para mi. Paséate también por Légolas Colectivo Escénico, también molan mucho (el cantacuentacuentos de "Cuando a Matías le entraron ganas de hacer pis la noche de reyes", es un clásico en esta familia. Búscalo, seguro que os gusta cantar: El tren de Matías...). Has dado otro paso más en una de tus pasiones: a seguir APASIONÁNDOTE (me encanta esta palabra). Muchos besos, Noe.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí!!, ese cuento no ha llegado en papel aún a esta casa pero lo hemos escuchado a través del blog "Soñando Cuentos", a los chicos les encantó, Bruno me dijo que también lo tienen en clase :)
      Sí!, la pasión y la ilusión son la esencia de la alegría, por eso tienen una fonética tan bonita ;)
      Un besazo

      Eliminar
  2. Hace unos días te encontré en un comentario de otro blog, bajoeldientedeleon, y hoy me ha sorprendido mucho leerte que vas a ser cuentista: qué bueno :-). Tu blog me resulta muy agradable, lástima no haberte encontrado en G+: te sigo desde ahora. Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bienvenida Aida!! he visitado tu blog y me ha parecido fantástico, es un honor que te intereses por el mío :) La verdad es ni siquiera sé muy bien como funciona G+... tendré que ponerme al día :)
      Muchas gracias por tus palabras

      Eliminar
  3. Un blog precioso... me han encantado tus palabras!!! Yo también he descubierto gracias a mi peque mi lado de cuenta cuentos... y me parece una experiencia mágica... contar un cuento a un niño es alucinante!!

    Besos... me quedo por aquí para conocerte mejor!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bienvenida a "La bichera", que alegría tu visita!, te sigo desde hace tiempo :)
      Sí, es maravilloso descubrirnos a través de nuestros hijos y el cuento es, como dices, una experiencia mágica :)
      Gracias por tus palabras. Un besazo

      Eliminar