domingo, 25 de mayo de 2014

Rutinas del corazón

Es verdad que las rutinas encorsetan, pero son buenas porque nos ponen en automático y facilitan el ahorro de energía. A veces, muchas veces, aburren, pero son necesarias porque nos dan la estabilidad que necesitamos para llevar bien las cosas que no nos gustan. Anticipar lo que vendrá después es importante para todos, y más aún para los pequeñetes.

A los grandes estas rutinas nos facilitan la necesaria organización permitiéndonos saborear lo extraordinario, y  posicionarnos cómodamente en la vida que vivimos, pero es verdad que a veces van contra natura. Pasan por levantarse siempre antes de lo que pide el cuerpo, desayunar aunque no te apetezca, bañarse cuando toca, ir a trabajar por que es la manera de vivir que has elegido o verte en el espejo sin mirarte realmente. Pero también hay rutinas que gustan, al menos a mi: comer, dormir, el tecito de media mañana, andar, el abrazo de después del cole o, y aquí viene una de las mejores, leer un cuento juntos por las noches. Estos cuentos, con todo lo que les acompaña, tienen la magia de cerrar con broche de oro incluso los días en  los que desearías no haber puesto el pie en el suelo. Sin duda alguna ese  momento que marca el final del día es mi rutina favorita desde que me embarqué en esta aventura de ser madre.
Para nosotros esta rutina en concreto aumenta de rango y se convierten en un ritual. Son momentos que merecen un reposado a conciencia. Con el momento cuento se abre el cierre del día, disfrutamos del cansancio y se crea una atmósfera de relajación y placer absolutamente fantástica.
Habitualmente nos sentamos los tres en la cama del mayor, casi siempre él se sienta a mi izquierda y el pequeño sobre mi, recostado en mi pecho, y vivo para vosotros la historia de un libro que vosotros elegís y noto en el aire vuestro disfrute y muchas veces, en estos momentos que me regaláis, escucho mi corazón latiendo y me crece la conciencia de estar viva.
Cuando terminamos de leer arropo al mayor prometiéndole volver y me voy con el pequeño para estar disfrutando de él mientras se duerme. Es nuestro ratito, nos sentamos en la butaca, o nos tumbamos juntos, abrazados, a oscuras, y le arrullo y le digo siempre cuanto le quiero y él me  responde siempre con un "mucho" susurrante, con el sueño a las puertas de su mente, y le digo todo lo que me gusta estar a su lado y que es alguien especial y él me acaricia y me da un beso de miel y me pide que le cuente el cuento, siempre el mismo cuento: "Los secretos de abuelo sapo". Yo se lo cuento bajito, despacio, silabeando, sin cambiar ni una sola coma nunca, para él es como un mantra, por que al poco rato entra en trance y su respiración me dice que se ha dormido; y sigo un rato más con su cuento, casi nunca llegamos hasta el final de la historia. Siempre pienso que no quiero que estos momentos se acaben nunca y le beso mil veces y le digo palabras de enamorada cuando está dormido, casi a traición, y le arropo en su camita de gnomo y escapo, como una furtiva amante, a la cama del mayor, que normalmente sigue despierto. Y me tumbo junto a él para contarnos con un hilito de voz nuestros secretos del día: "mamá que has hecho hoy", y le hago mi pequeña narración del día, "y ahora cuéntame que has hecho tu". Y le pregunto siempre que es lo que más le ha gustado y siempre pienso que no quiero que esos momentos se acaben nunca. Y le digo lo especial que es y lo mucho que le quiero y que me encanta estar a su lado y el me abraza, me besa y hace alguna payasada y reímos juntos un rato, antes de que yo me marche.
Hoy me ha dicho que lo mejor del día eran tres cosas: la primera un circuito que habían hecho en educación física con el que se había divertido mucho, la segunda un cuento que les había leído su profe Esther y lo tercero mejor del día era que yo me tumbara junto a él a charlar un rato por las noches. Le he besado hasta que nos ha dado la gana y luego me he ido a comerme un postre de chocolate plena de amor.

4 comentarios:

  1. Guau!!! Qué bonito!!! Nuestra rutina de despedida incluye algunas de las cosas que comentas pero nos falta serenidad, porque en realidad nos falta tiempo. Llegamos demasiado agotadas. Qué entrada tan dulce!!! Probablemente sea mi favorita durante mucho tiempo (al no ser que m sorprendas con otra maravilla, ja, ja, ja...)
    Un besazo. Eres un amor.

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    1. Tu si que eres un amor... ay! el tiempo!, ese tiempo que nos falta simpre y a que a pedazos nos va robando la vida y hasta el buen humor a veces... creo que todos los conflictos que surgen cuando estoy con ellos tinene que ver con el reloj... mi póxima vida me la pido sin relojes :)

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  2. Es uno de mis momentos preferidos del día, y tú lo has explicado con tanto amor... A disfrutarlo mucho tiempo!
    Un beso!

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    1. Sí creo que nos pasa un poco a todas las mamas :) Muchas gracias Mo, un besazo

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