lunes, 21 de julio de 2014

Adiós al chupete

Hace un par de semanas que por fin, a la ilustre edad de cuatro añazos recién cumplidos, mi Pequeño Dragón dejó el chupete.
Y lo hizo de una forma casi natural, mucho más sencilla de lo que pensábamos. Yo que auguraba incontables noches en vela, que venía cogiendo fuerzas desde hace cerca de dos años y que siempre acababa pensando que no estaba preparada, no él sino yo, cogí fuerzas en Ezcaray y a la vuelta tomé el toro por los cuernos:
- Drago, te tengo que decir una cosa.
- Qué me tienes que decir mama
- Pues que como ya tienes cuatro años he pensado que puede que una de estas noches llegue el duende Didón, el mismo que se llevó el chupete de Bruno, y se lleve tu chupete por que ya eres muy mayor
- Mama,  ¿y cuantos años tenía Bruno cuando el duende se llevó su chupete?
- Dos años y medio
- ¿Y yo cuantos años tenía?
- Tu aún no habías nacido mi amor
Se quedó pensando por un momento. Arrugó la boca y levantó sus pequeñas cejas mientras decía en un momento estelar difícil de olvidar:
- Mama yo ya no quiero dormir más con chupete, lo vamos a guardar en el armario, para que lo coja el duende
Pensé que lo que temía era que un duende se metiera en su cama, más que el hecho en sí de quedarse sin chupete y que poniéndolo en el armario se libraría del trance. No quise indagar más, colocamos el chupete en su cajita dentro del armario y me tumbé a su lado como cada noche para que se durmiera.
El sueño tardo muchísimo en llegar y sólo cuando estaba a punto de dormirse me pidió que le diera su chupete un par de veces, protestando un poco, le besé y le dije que no, que ya habíamos tomado una decisión y había que cumplirla. Se conformó como un mayor y al ratito se durmió. Despertó una vez en toda la noche, pero no pidió su chupete, solo un poco de agua.
Por la mañana sí madrugó, vino a mi cama como cada día, pero en lugar de dormirse plácidamente otro ratito a mi lado como es habitual, comenzó a pedir llorando desconsoladamente su chupete. Entonces fuimos hasta el armario y vimos que en lugar de la cajita donde estaba el chupete había un pequeño paquete de regalo que le duende le había dejado para él. El llanto paró de inmediato para dejar paso al disfrute de ponerse la gorrita de hélice que el duende le había regalado, y comenzó a correr por el pasillo, como con ganas de ponerse a volar. Y sí, yo le vi  volar un poco. :´)

6 comentarios:

  1. Aixxx... que se hacen mayores por momentossss! Lo ha llevado muy bien!!
    Con Pequé le fui dando la vara para dejarlo porque me di cuenta de que tenía los dientes algo deformados por la succión, y por fin con tres años y pico decidió que vale (vía motivación comprándole unas cajitas de juguete, jejejeje...). Pasamos dos o tres noches agitadas, y a la cuarta nunca más se supo. Y en dos meses se corrigió la posición de los dientes, flipante... :)
    Besotes!

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  2. Sí, mi pequeñete también tiene la mordidad desplazada por el chupe, pero no me imaginaba que pudiera llegarse a corregir sólo y en tan poco tiempo :O ¡que bien!, a ver si nosotros también tenemos suerte. Aunque los míos con los genes que llevan son carne de ortodoncia sí o sí :)
    Bueno la verdad es que todas estas cosas que van sucediendo en su desarrollo y que implican superar etapas siempre producen una extraña mezcla de alegría y morriña :)
    Un besazo

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  3. Claro que sí, va volando a hacerse mayor ,jejej!! David nunca quiso chupete, ni de bebé , lo escupia a los dos segundos, si llegaba, así que no hemos vivido esos momentos. Me alegro que haya ido tan bien !!!
    Un abrazo y felicidades a Pequeño (gran) dragón!

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  4. Mis dos peques creo que llegaron al mundo con el chupete puesto ya :D Recuerdo que con el primero con un puerperio de morirme decía totalmente en serio "¿y como hacía la gente cuando no existían los chupetes?" en aquel momento me parecía el mejor de los aliados para los primeros y complicadísimos días de crianza que yo viví. En fin son etapas que se van quedando atrás y siempre da un poquito de pena despedirse de ellas :´)
    Un besazo

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  5. ¡Que momentos tan emocionantes! Se hacen mayores... y a veces nos sorprenden, pues demuestran mas madurez y menos miedos de los que les suponemos.

    Besotes!

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    1. Sí, casi siempre somos los adultos los que encontramos los problemas y lo peor es que directa o indirectamente los hacemos aparecer aunque no existan realmente. Tenemos tantas cosas que aprender de ellos :). Un besazo

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