domingo, 20 de julio de 2014

Huyendo del limbo

El final de  curso, el de mis peques y el mío, siempre me deja como a la deriva, a un estado "limbático" de limbo (que no linfático de linfa, ni "ninfático" de ninfa, aunque de todo mucho hay :P) en el que suelo permanecer unos cuantos días con una especie de aturdimiento del que me cuesta salir. Sólo cuando mis peques piden a gritos, a su manera, la vuelta de rutinas, me doy cuenta de ello . Y lo hacen siempre de un modo indirecto, con ese hilado fino que no siempre deja ver lo que quieren realmente y que te exige adivinar que se esconde detrás todas esas conductas que no entiendo, esas que en los colegios, que nos gusta ponerles a todo nombres, llamamos disruptivas, y que no son otra cosa que trastadas, rabietas o caprichos a destiempo, que de forma aislada o puntual se llevan divinamente, pero cuando se amontonan un poco  resultan de los más electrizante. Entonces me doy cuenta de que tengo que hacer algo y dispuesta a retomar el timón de nuestro barco, he pensado empezar por rellenar este agujerito que tenemos en el blog después de un mes entero sin escribir. Así que ¡izando velas y a por el verano! ;)

O dicho de otro modo: que los bichos se me han despendolao, que tengo que ponerme las pilas y que voy a empezar por aquí ;) 

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