jueves, 4 de septiembre de 2014

El adobe del pueblo

En el pueblo estamos eternamente de obra, siempre hay alguna liada gorda por hacer y es bueno sacarle partido también a esto, sobre todo teniendo un maestro bricolagero de tanta categoría como el nuestro.
La ultima obra era forrar la paredes, de lo que en tiempos fue el granero, con planchas de pladur.


El adobe es un tradicional material constructivo en buena parte de España con una excelente capacidad como aislante, y que a mi me parece estéticamente muy interesante, pero nada funcional para dejarlo visto porque se desprende con facilidad y el resultado es una eterna arenilla roja que nunca termina de desaparecer por mucho que limpies. Así que para sanear espacios decidimos forrar las paredes con planchas de "pladur¨, y para no perder testimonio de su presencia en toda la casa vamos a dejar algunas partes vistas, que más tarde consolidaremos con alkil.


Para conservarlas es necesario restaurar algunas zonas por que tiene multiples grietas y hemos decidido hacer nosotros mismos el adobe para restaurarlo. Para ello nos hemos acercado a coger tierra al campo de girasoles más cercano a casa.


En esta zona la tierra es sorprendentemente arcillosa, involucrar a los bichos en su recogida a sido muy fácil.


Algunas instrucciones del experto y podemos empezar con el trabajo

 
Primero hay que cribar la tierra 
 

Para separar la piedras del resto.


Trabajo en equipo


Luego hay que cortar paja para hacer la mezcla


Y añadir agua


Removiendo bien para uniformizar la pasta


Verificar el grado de humedad de la mezcla añadiendo agua o tierra hasta lograr la consistencia deseada


Y seguir removiendo, eso mola


Por último con una espátula vamos tapando las grietas, toda la familia ha participado, nuestra pared va a quedar preciosa :)


Me gustaría enseñar un montón de figuritas estupendas que hicimos después con el adobe sobrante, así me lo imaginaba yo cuando vi el barro tan estupendo que había salido con la tierra de al lado de casa, pero ni les interesó mucho la idea, ni sobró nada, esos sí la tarea de tapado de jutas les encantó y por un buen rato estuvieron enfoscando la pared con un resultado muy profesional.
 
Un granito de arena, el primero,  puesto por estos pequeños bichejos en la recuperación de nuestro palacio de labranza.

4 comentarios:

  1. Oooooooooooooooooh!!! que pasada, me hubiera encantado participar !! creo que es muy importante poder recuperar con los niños tradiciones del pasado , es algo que nos enriquece a nivel personal y como sociedad . Además , que concentrados han estado, y que montón de trabajo han tenido.
    En definitva: genial !!

    Besos

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  2. jajajaja!! pues si te animas tenemos paredes que arreglar para un regimiento :) :) :) Sí!, a mi todo lo que huele a trabajo manual y a pasado me encanta. La próxima es hacer ladrillos con una adobera que encontramos perdida, lo mismo levantamos algún muro : P
    Muchas gracias y un besazo

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  3. jajaja... verás, soy arqueóloga de vocación y ha sido mi profesión muchos años. En un yacimiento en el que estuve trabajando hace unos años, hicimos de prueba un muro de adobe con la tierra de la zona. Fue muy divertido y un ejercicio muy didáctico. El adobe me encanta y encontrar restos murales -como era el caso- del siglo VI o VII es un ejercicio muy difícil... je! Me parece estupendo la idea de consolidarlo y mantener parte visible. Y que participen los peques es ¡genial!

    pd. vaya tierra roja tan bonita que teneis por esos lares...

    Besotes!

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  4. Arqueóloga!! que bonita profesión :) Una de mis mejores amigas es restauradora de piezas arqueológicas y siempre me ha parecido un trabajo apasionante... Recuerdo mucho de mi infancia, jugar a descubrir tesoros escondidos, no lo sabía pero jugaba a ser arqueóloga :)
    Nosotros tenemos en la casa del pueblo, que tiene más de cien años, una adobera, que se utilizaba para hacer ladrillos, nos encantaría echarle un rato un día y construir nuestro pequeño muro, si sale ya te contaré.
    Un besazo

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